Un racó en el que es permet somiar. Tanca els ulls i estén les ales...

dimarts, 6 de març del 2018

Un dol, una aroma

Cada matí, quan encara era al llit i just abans d’obrir els ulls, seguia el mateix ritual: inhalava profundament, esperant ensumar el cafè recent fet de la seva dona. Era una olor tan deliciosa! I el més curiós de tot és que a ell no li agradava gens el cafè, no li havia agradat mai; però era el primer que feia la seva dona al trencar l’alba.
Malauradament, l’única olor que podia percebre cada matí i durant tot el dia, era com a ranci. Des que havia mort la seva dona, no parava de sentir aquella olor a ranci que probablement venia d’ell mateix. Perquè així se sentia, com en estat de putrefacció interna.
Però no es donava per vençut i, cada matí, després del fracassat ritual, anava a una cafeteria; cada dia una diferent, esperant olorar el cafè de la seva dona, si més no, un que s’hi assemblés una mica. I tot, per poder sentir-la a prop, d’alguna manera, de l’única manera que se li havia ocorregut i que era a través de l’olfacte.
Ell no se’n demanava de cafè, només un croissant (ja estava fent panxeta...). Però en cap de les cafeteries, fleques i bars que havia entrat, havia trobat aquella flairança propera.
I és que en el fons, ell ja sabia que hi ha coses del tot irrepetibles. Bé, de fet no era el cafè el que era irrepetible, i ni molt menys, insubstituïble. Però tant li feia... Aquella recerca de l’aroma era el seu dol.


dijous, 9 de novembre del 2017

Algo muere en mí

Algo muere en mí
a diario.
Y es secundario, pero
nace otro día y
muero otra vez.
La perplejidad
no radica en la muerte
pues es una suerte
renacer en mi ser
u otro; no sé, pero
algo muere en mí
cada día.
Y siendo la misma,
soy otra distinta.
El paradigma del cambio:
estigma y
ofrenda,
exhalación
e inspiración,
transición
y cierre.
He dicho o dijo ella, pues
ya no soy quien dijo que
algo muere en mí
a diario,
ahora,
ayer.

diumenge, 24 de setembre del 2017

Me preocupa echarnos de menos cuando estemos muertos

Me preocupa echarnos de menos cuando estemos muertos.
Pues se dice, se cuenta, que no hay dos desconocidos iguales; pero los conocidos como nosotros son casi exactos. Y me matarías si supieras que he podido decir tal cosa; a que somos conocidos, me refiero. Aunque no te interesaría matarme, porque te preocupa tanto como a mí, echarme de menos cuando desaparezca.
Pero preocuparse por echarse de menos estando muertos, ¿no te parece el súmmum del cariño? Podríamos llamarlo amor, porque seguramente sea su nombre, pero el cariño me parece más tierno e imperecedero. Que paradoja, ¿no es cierto? 
La muerte y lo imperecedero:
amor caduco en vida,
y cariño en muerte, eterno.
Porque si la vida es sueño,
sueño cada día en
una muerte dulce,
una dulce muerte
echando de menos
tu voz y tu aliento,
tus defectos y talentos
y la luz de tu risa que ilumina mi vida en todo momento.
Porque ahora mismo no hay nada que me importe ni que me preocupe más. Nada más que…
echarnos de menos cuando estemos muertos.

divendres, 18 d’agost del 2017

No todo es blanco o negro

No todo es blanco o negro. Hay tantas tonalidades de gris en las que perderse...

Ya no recuerdo el blanco que envolvió mi más tierna infancia, seguramente en sábanas de algodón de un blanco nuclear deslumbrante con algún adorno, puede que un oso o una nube o tal vez mil estrellas. Y el negro lo deseché hace años por decadente, y por más que me fascinen las rosas negras.

Pero con ese gris intermedio que pinta todos los adoquines de mi mundo grisáceo puedo hacer tantas cosas... Sentir escalofríos al tocar el gris metal de una llave. Soplar la ceniza de las brasas creando nubes de polvo hasta estornudar. Bailar un tango con la lluvia que moja el cielo gris de una gran tormenta. Juguetear con la ceniza del cigarro para crear un corazón perfecto, que si se rompe no duele. Peinar cada mechón de una anciana que me cuenta bonitas historias hasta dormirme en su suave almohada de pelo. O perseguir mi sombra traviesa hasta caer rendida en mi mundo neutro y gris plomo.

Definitivamente me quedo con el gris excluido por el engreído arco iris, ni blanco ni negro, des de ahora mi apreciado gris.

Fotografia pròpia

dimarts, 20 de juny del 2017

Se resquebraja mi orden

Se resquebraja mi orden y me enervo cuando me asalta la sombra de lo imprevisible.
Enfurezco cuando dudo por un momento aunque haya repasado los pros y los contras al milímetro.
Me irrita cuando faltan páginas a la agenda y mojo mis zapatos nuevos en los charcos aunque la previsión meteorológica anunciaba sol radiante.
Porque todo es fácil bajo el cálculo metódico y el porcentaje de fallo es mínimo.
Porque corro una maratón de quehaceres para luego poder relajarme, y cuando tengo un respiro, me aburro.
Porque me aburre mi voz al escucharme y constatar mis contradicciones.
Porque odio la idea de mostrar mis puntos débiles entre renglones y distorsiono los mensajes para disimular, casi siempre sin éxito.
Y es que me enervo cuando se resquebraja mi orden y lo fortuito insiste en iluminar el sendero más largo con traviesas luciérnagas, mientras maldigo el tiempo perdido en encontrar el mejor atajo.
Pero me pica el gusanillo de lo repentino por más pisotones que dedique a aplastarlo con los zapatos mojados y las agujas del reloj perdidas en el atajo. Y es entonces cuando repentinamente hago lo opuesto a lo previsto y me enervo por resquebrajar mi orden a conciencia, mientras las mariposas de lo sorprendente ronronean por mi ajetreada agenda de tedios.



dijous, 8 de juny del 2017

Se me antojó

Se me antojó echarle menos años;
a la vida me refiero.
Yo que creía en su eterna juventud,
se desvaneció mi sueño
al apreciarle arrugas.

Se me antojó inodora;
a la vida me refiero.
Pero llegó a mi olfato el perfume
a corona de crisantemos
casi marchita.

Se me antojó indestructible;
a la vida me refiero.
Y no me atreví a acariciarla
al descubrir su esencia de cristal
y fragilidad innata.

Se me antojó inconcebible
a ésa que es innombrable.
Sí, a ésa…
a la muerte me refiero.
Aunque nunca dejó de acechar,
de acecharme y de aguardarla,
a la vida me refiero.

Se me antojó echarle menos años.
Se me antojó echarla de menos,
incluso antes de su deceso,
a la vida me refiero.